ABSTRACT
Es raro que se hable de Filipinas, o de su literatura o de cualquier aspecto de su herencia colonial en los medios sin que se mencione el olvido al que ha sido relegada. Las palabras olvido y desconocimiento se repiten como un mantra en Europa –y en especial en España– a lo largo de artículos, libros, noticias y documentales sobre cualquier cuestión filipina. Sin embargo, en los últimos diez años ha tenido lugar una explosión de trabajos críticos sobre literatura hispanofilipina procedentes de universidades europeas y norteamericanas (incluyendo México, Estados Unidos y Canadá) al calor de la digitalización de textos y el lanzamiento de bibliotecas virtuales especializadas. 1 En estos diez años, se han publicado volúmenes completos sobre esta literatura (Coráñez Bolton 2023; Ortuño Casanova y Gasquet 2022a; Gasquet y Ortuño Casanova 2024; Park 2022; Villaescusa Illán 2021), 2 se han organizado al menos cuatro congresos, 3 se han realizado monográficos en revistas, 4 exposiciones 5 y cursos de verano. 6 Sin embargo, todo este trabajo de recuperación de una literatura cuya existencia sigue sorprendiendo a propios y extraños dentro y fuera de Filipinas no ha tenido todavía mucha repercusión en los currículos universitarios europeos, ni mucho menos en otros niveles educativos. Conscientes de esto, algunos investigadores e investigadoras interesadas en este ámbito nos propusimos un análisis de las carencias que habían llevado a que la literatura hispanofilipina no tuviera espacio en las aulas de literatura en español.
