ABSTRACT

En 1822, en el contexto de la segunda implementación de la Constitución de Cádiz (1812) en el archipiélago, Manuel Rodríguez Varela escribió una carta anónima de parte de los principales de Binondo al gobernador interino Mariano de Folgueras y a la Diputación Provincial, advirtiéndoles que no reconocerían la jurisdicción del ayuntamiento de Manila sobre el pueblo de Binondo si no se repetían las elecciones. La razón: que a los ciudadanos de Binondo no se les había permitido participar en las primeras elecciones generales al ayuntamiento de Manila celebradas en diciembre de 1821, porque esa corporación culpó a las autoridades nativas y chino mestizas de Binondo de permitir los disturbios y posterior matanza de extranjeros tras el pánico que desató la epidemia de cólera morbo de 1820. Manuel Rodríguez Varela, un hijo del país –sobrino de Luis Rodríguez Varela, el Conde Filipino– escribió que los ciudadanos de Binondo no eran rebeldes, sino gente honrada y leal que acataba el nuevo orden político y, por tanto, debía participar en él:

Los Filipinos se glorian de amarla [la Constitución] de defenderla y de observarla en cuanto esté de su parte, indíquesela, alláneseles y guíeseles por el camino que ella señala y determina y se verá entonces si es o no practicable el nuevo orden de cosas y si son o no amantes de él. (De Llobet 2011, 271)