ABSTRACT

En 1957, Miguel A. Bernad dijo en su clásico ensayo “Philippine Literature: Perpetually Inchoate” (2008a), que, a finales del siglo XIX, varios escritores filipinos habían adquirido el dominio completo del español. El primero era José Rizal, seguido de Fernando María Guerrero, aclamado como el poeta de la revolución, y del joven Cecilio Apóstol. La situación cultural de Filipinas a lo largo del siglo XIX favoreció el alcance de este dominio, pues habían tenido la oportunidad de estudiar y de desarrollarse en centros educativos como el Ateneo Municipal de Manila. Sin embargo, continúa Bernad, el florecimiento de esta cultura se vio truncado. Estos autores perdieron a su público lector cuando dejó de entender la lengua en la que escribieron.