ABSTRACT
La limitación asignada a este capítulo panorámico dificulta el examen pormenorizado de toda la narrativa de ficción de esta época, liderada por Adelina Gurrea Monasterio (1896–1971), 1 con Cuentos de Juana (1943), obra redescubierta recientemente por la crítica (Álvarez Tardío 2009, 7–39; Villaescusa Illán 2020, 77–117). De otros autores apenas quedan registros, pues sus novelas son inhallables: es el caso de El Super-Economista del Dr. César Mercader y de Oleada o Realidad del juez Anastacio Teodoro (Alinea 1964, 141). Varios autores desarrollan una producción narrativa ocasional: Juan Martínez Cucullú, con su volumen de cuentos Flaquezas (1961) (Castrillo Brillantes 2006, 218), y María Paz Zamora Mascuñana (1888–1978), con Cuentos cortos 1919–1923 (1960), que reedita relatos de juventud. 2
