ABSTRACT

El 4 de julio de 1946 Estados Unidos concedió la independencia a Filipinas. Después de 377 años de ocupación española, estadounidense y japonesa, llegó la oportunidad de desarrollar un país independiente y democrático, así como de iniciar el proceso de construcción de una identidad nacional. La democracia, sin embargo, no duraría mucho. En 1965 Ferdinand Marcos ascendió al poder y, tras ser reelegido en 1969, en 1972 declaró la ley marcial y se erigió como dictador. La familia Marcos, encabezada por Ferdinad e Imelda, impuso un régimen de terror y represión. El matrimonio Marcos saqueó los fondos estatales y llevó una vida de ostentación marcada por las extravagancias y los caprichos de la primera dama. Fue un tiempo aciago para las arcas filipinas y para la literatura en español: en esa época se dejó de editar las última prensa periódica en español como el periódico El Sur de Zamboanga y El Debate de Manila (Knowlton 1985, 38) y entre 1967 y 1973 se suspendió también la entrega del Premio Zóbel, que resurgiría en 1974 como reconocimiento, ya no a las mejores obras filipinas escritas en español, sino a los esfuerzos por el mantenimiento del idioma en Filipinas (Castrillo de Brillantes 2000, 249).