ABSTRACT

Este capítulo se aproxima a los “Ilustrados filipinos” y al periódico La Solidaridad que editaron desde España. Si bien no alcanzó el objetivo inmediato de conseguir la representación parlamentaria para Filipinas, La Solidaridad fue capaz de atraer la atención de políticos españoles y de desprestigiar a las órdenes religiosas españolas en la colonia. Muchas de las peticiones de reforma impulsadas por el periódico fueron confrontadas por el quincenal español y antifilipino La Política de España en Filipinas, publicado por José y Pablo Feced y Wenceslao Retana. Con la llegada al poder del partido conservador en 1895 y el fracaso de la campaña para la representación política, la fuerza de La Solidaridad se desinfló, a pesar de contar con el apoyo de importantes políticos españoles. Rizal, su gran valedor, buscó otros modelos de comunidad política laica (Schumacher 1991, 4) e, inspirado por el éxito de la Lliga de Catalunya (1887),1 regresó a Filipinas para luchar por una mayor libertad o, incluso, por la independencia (Delgado 2015, 187). Para entonces, tanto Rizal como las sociedades secretas filipinas (las logias masónicas y el revolucionario Katipunan) ya consideraban que el programa asimilacionista y peninsular de La Solidaridad era irrelevante.